Un juego para todos”
Había una vez un niño que amaba jugar en el parque.
Le encantaba correr, reír y hacer nuevos amigos.
Un día, vio a un niño en silla de ruedas observando desde lejos.
Sin pensarlo dos veces, se acercó y con una gran sonrisa y le dijo:
—¿Jugamos juntos?
Desde ese momento, el parque se llenó de risas diferentes, pero igual de felices.
Porque cuando jugamos con el corazón… todos somos iguales.
Mayda Alejandra Villalta

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