pasea Lori con su perrito,
lo lleva al parque,al veteriario,
a su perrito imaginario.
- Juega que juega,
al baja y sube,
con su perrito,
que está en las nubes.
pasea Lori con su perrito,
lo lleva al parque,al veteriario,
a su perrito imaginario.
- Juega que juega,
al baja y sube,
con su perrito,
que está en las nubes.
Jimmy llegó a la biblioteca con su mochila y su sonrisa.
—¡Vamos a hacerlo juntos! —dijo a sus amigos.
Ayudó a Ana con los números y a Leo con las sumas.
Cada sonrisa lo hizo más feliz.
—¡Yippee! Aprender juntos es divertido —dijo Jimmy.
Un día, que Jimmy estaba en el mercado con sus padres vio a una anciana con una bolsa muy pesada.
—¿Puedo ayudarte? —preguntó Jimmy.
La anciana sonrió y asintió.
Jimmy tomó la bolsa con cuidado
y la colocó en el carrito de compras.
—¡Gracias, Jimmy! —dijo la anciana feliz.
—¡De nada! —respondió Jimmy—
¡Me gusta ayudar a los demás!
Un día, Jimmy caminaba por la arena.
Vio latas brillantes tiradas por todas partes.
—¡Oh no! —dijo Jimmy—
Si estas latas llegan al mar,
¡pueden lastimar a los peces, las tortugas y los
cangrejos!
Jimmy decidió cumplir su misión.
Recogió cada lata con cuidado
y las puso en una gran bolsa de reciclaje.
La arena quedó limpia, el sol sonrió brillante,
y las olas aplaudieron felices. —¡Yippee!
—dijo Jimmy—¡Hoy cumplí mi misión de
de proteger el océano!
Un amigo para siempre”
Charli es un niño que siempre soñó con tener un mejor amigo.
Un día, junto a sus padres, visitó un lugar lleno de perritos y gatitos que esperaban un hogar.
Entre todos, uno se acercó despacito… moviendo su colita con esperanza.
Jimmy sonrió y lo abrazó con cariño, como si ya se conocieran.
Ese día no solo encontró una mascota…
encontró un amigo para siempre.
Había una vez un niño que amaba jugar en el parque.
Le encantaba correr, reír y hacer nuevos amigos.
Un día, vio a un niño en silla de ruedas observando desde lejos.
Sin pensarlo dos veces, se acercó y con una gran sonrisa y le dijo:
—¿Jugamos juntos?
Desde ese momento, el parque se llenó de risas diferentes, pero igual de felices.
Porque cuando jugamos con el corazón… todos somos iguales.
Mayda Alejandra Villalta